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DOÑANA LA MARISMA (CAPÍTULO II)

Estamos en la Puebla del Río…. en la puebla de Morante.
Una calle con el nombre de los Hermanos Peralta, la peña Bética, la peña cultural sevillista, la asociación de los amigos del Sáhara, y justo enfrente del Ateneo Libertario, el bar ” El Burladero “. Y un poco más arriba, pasada la ermita de San Sebastián, la sede de la peña de Morante.
¿ Qué queda en la memoria de los cigarreros sobre su construcción identitaria donde el espíritu libertario desempeñó un papel predominante ?
¿ Qué representa para los cigarreros su torero predilecto ?
La familia de Morante vivía en la parte baja del pueblo. Era de las más humildes de la Puebla. Rafael, el padre, trabajaba en una fábrica de arroz. En septiembre de 1988, cuando José Antonio tiene que torear por primera vez en público con apenas diez años, el alcalde de entonces quiso colaborar. Prestó la banda de música al empresario de Villamanrique de la Condesa. Y puso a disposición de los vecinos que quisieran ir en autobús gratuito. Morante estuvo enorme y eclipsó a los chavales que alternaban con él. El viernes siguiente, mientras la banda de la Puebla ensayaban, vieron llegar el Renault 9 del padre de Morante. El padre y el hijo bajaron y sacaron del maletero una merienda para todos los músicos : papas cocidas y cinco botellas de plástico con vino tinto. Rafael se excusó por no poder traer más : es todo lo que puedo hacer para daros las gracias, dijo.
A partir de esa día, todo el pueblo siguió los esfuerzos de esta familia.
El padre recorría las calles con un altavoz para anunciar las novilladas. Luego, con José Antonio, pegaban carteles mientras que la madre iba de puerta en puerta para vender las entradas de los festejos y del autobúa. Y como José Antonio posee el don del toreo, el fenómeno aumentó…. Años más tarde, después de haber lidiado de forma benéfica seis toros en un festival organizado en la plaza portátil de la Puebla. Morante invitó a todos los vecinos a comer. Se le quiere, pero también él a nosotros. Lo demostró. ” Ver a esta familia, tan modesta, pelear para permitir que su hijo se elevara por encima de su condición, emocionó a todo el pueblo “. Del barrio de arriba al barrio de abajo. Morante encarnó entonces una causa, un ejemplo de ascenso social a traves del toreo, igual que lo hizo Belmonte o El Cordobés cada uno en su época. Si Morante consiguió movilizar a su pueblo y goza allí de una auténtica veneración es también, y sobre todo, por la calidad de su toreo. Ismael Terriza Angulo no tiene dudus sobre ello.
Procedente de Castilla León hace cuatro generaciones, su familia aportó a la Puebla la artesanía que hoy representa la fuente de su gloria : sillas vaqueras y zahones hechos a mano por los que, tanto jinetes como toreros, riñen. Los zahones fueron inventados para los pastores de la zona de León. que los ponían para protegerse de las zarzas. Los jinetes los adoptaron más adelante y su abuelo bajó a la Puebla a causa de la demanda…..El caballo era el único medio de transporte en la marisma, la silla de montar y los zahones, las primeras herramientas de los jinetes. Para coser los zahones, sólo sirve el hilo fabricado con piel de gato, que ha demostrado ser indestructible.
El abuelo de Ismael se ganó un sobrenombre ” Matagato “.
Después, las diversas ramas de la familia ” Matagato ” se repartieron la tarea, fabricando los zahones en un taller donde hasta el Rey de España acudió para que le tomaran medida.
El taller se encuentra decorado con cuadros de Rafael ” El Gallo “, Joselito, Belmonte, Manolete, Paula…. y Curro, por supuesto todos clientes de la casa. ” Mi padre tuvo a Curro como torero de su generación….. yo heredé a Morante.
Desde pequeño José Antonio siempre fue raro….. No asocial. Raro. Es lo normal de los grandes artistas. Morante nació torero.Esa manera de ir y salir del toro, de bailar con él, de estar en la plaza…. El hecho de haberse convertido en un torero grandioso no le ha cambiado.
Conserva amigos de sus comienzos, las mismas costumbres. A menudo viene aquí a mirar cómo trabajo, incluso si al día siguiente torea en Sevilla….. Viene por las mañanas a escuchar a mi padre, que le habla de los toreros de su juventud.
¿ Mi padre siempre fur partidario de Pepe Luis Vázquez y Currista con carné ! Y ahora lo es de Morante. José Antonio le escucha sin decir nada y luego se marcha. Es un genio. Todos los genios son un poco raros. Por otra parte, un detalle no engaña. ” Su depresión es la mayor prueba ” Esto aquí no sosprendió a nadie. Sólo esperábamos que mejorase. Y cuando, unos meses después se supo que había toreado una vaca en el Rancho El Rocío, la noticia voló como un reguero de pólvora hasta el pueblo….¡ Morante vuelve a torear ! Tras un año conteniendo el aliento, La Puebla empezaba a respirar.
La primera visita de Morante al taller, recuerdo a un crío tímido. No me pidió zahones hasta después de tomar la alternativa. De las paredes del taller, las numerosas episodios de la vida de Morante cuelgan cogidos por alfileres : carteles, fotos, recortes de prensa. Rememora los comienzos de José Antonio : ” Fue Leonardo Muñoz, el padre de Emilio Muñoz, quien lo descubrió al verlo torear en la calle con otro crío de su misma edad. Le preguntó a su padre si su hijo quería ser torero y así empezó la cosa. Y, como no había dinero en su casa, todo se hizo a base de sorteos, de fiestas…. El pueblo entero se implicó en la causa.
Por todas partes donde toreaba, dos o tres autobuses del pueblo, le seguían ¡ Y si era cerca de aquí, el pueblo entero !
Rico y famoso como es, habría podido irse a vivir a Sevilla. Pero no. Está siempre aquí con nosotros, continúa paseando a su perro, camina por las calles comiendo un helado, se para a charlar con los jubilados.
A dos calles de donde nació, en el barrio bajo de la Puebla, Morante ha construido una casa de dos pisos donde vive ahora, con piscina, patio sombreado, gimnasio en el que practica toreo de salón. ” La gente le recomendó construir su casa en la parte alta del pueblo, allá donde viven los más afortunados del pueblo. Pero no quiso.
Que quede claro : Morante no es sevillano. Es de la Puebla, tierra orgullosa de sus heridas, donde el torero extrae la universalidad de un canto profundo, triste y glorioso.
El padre de José Antonio iba a las novilladas de la Maestranza y lo ponía encima de sus rodillas…..Cuando se hizo un poco mayor le pedía que se acurrucara para parecer más pequeño.Pero un día los porteros dijeron que había que comprarle una entrada. Pero al niño le encantaba acariciar el traje de los toreros. Y un día le pidió a su padre uno. Tenía tres años. Si tu hijo quiere ser torero, hay que ayudarle como el que quiere estudiar. El padre lo intentó cuando era joven. Vivían en una choza en la marisma y había escondido una vieja muleta en un matorral. Su padre le dio tal paliza al padre de Morante que renunció pronto.Entonces prometió que, si tenía un hijo, no se lo impediría. Nadie sabe hasta dónde puede llegar un crío.Cuando vi su afición, le construí un carretón para que pusiera banderillas.
Entonces Leonardo Muñoz le dejaba paquetes de entradas y tenía que venderlas….. Todo empezó así… Le dió un infarto en plena calle a las tres de la mañana a fuerza de pegar carteles y de vender entradas puerta en puerta.
Al Puerto llevó nueve autobuses, llenos hasta las trancas cuando hizo falta, no le dio vergüenza pedirle un traje a Valderrama.
La alternativa lluviosa tomada el 29 de junio de 1997 en Burgos, firmada por Miguel Flores, taurino madrileño que había reemplazado al padre de Emilio Muñoz. Sin embargo, con apenas 12 corridas al final de esa temporada, la suerte del apoderado madrileño quedaba sellada. el 21 de abril de 1998, para su presentación de matador Morante fue anunciado en Sevilla, corta dos orejas a un toro de Gavira. Algunos meses más tarde, Morante acaba la temporada con 68 corridas y 94 orejas en el esportón. Su carrera despegaba. El 17 de octubre, para agradecerle a la Puebla su apoyo, lidió seis toros durante un festival benéfico cortando ocho orejas y tres rabos y sus vecinos le llevaron a hombros hasta su casa.
” El toreo es sentimiento, profundidad, verdad….. Procuro enganchar al toro alante y conducirlo, con la muleta abajo y en redondo, lo más lento posible. Lo que intentó es la pureza absoluta. Grabar en la retina de los aficionados imágenes inolvidables.
Portador de la gracia andaluza y seguro de su pureza, el único espejo que le sirve a Morante es el mismo : Se nace torero, pero después se aprende a torear… a encontrar el toreo propio…. Al principio, con becerras, resulta difícil. Éstas van muy rápido…. no se siente…. no se controla nada. Pero, poco a poco, uno se va percatando del ritmo, aprende a dominar los elementos y se comprende que el toreo es mucho más importante, el toro se vuelve una prolongación de tu cuerpo. Te entregas a tus sentimientos.
Sentirte triunfador a través de tu cuerpo y tus sentidos te regala una satisfacción total
Por D.Mariano Cifuentes
2018-10-04T11:09:25+00:00