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Historia del Encaste Veragua, Capitulo III

Domingo Ortega se ha vuelto el número uno de su generación gracias al dominio total que ejerce sobre los toros difíciles……, entre ellos los Veraguas de Juan Pedro Domecq.
Pero, a pesar del pedazo de la historia que constituye su leyenda y del prestigio que lleva aparejado su nombre, los días de los toros veragüeños están contados, pese a que están todavía presentes en algunas citas : ” Hortelano “, gracias al hierro que lleva y a su antigüedad que supera a todas las demás, tiene el honor de ser el primer toro lidiado en la nueva plaza de las Ventas el 17 de junio de 1931. ” Mocito “, un jabonero sucio lidiado en Barcelona el 25 de julio de 1932, da una vuelta al ruedo póstuma.
No obstante, el toro vazqueño, demasiado bárbaro de salida y menos alegre en el último tercio, no responde a las exigencias del toro moderno ; toreo del que Juan Pedro Domecq de Villavicencio, empujado por sus hijos, acelera la llegada. Como lo había previsto Joselito, el porvenir está en la raza vistahermosa, cuya bravura natural está acompañada de más nobleza…… Parladé, Tamarón Conde de la Corte, Domecq…… es ésta la genealogía ganadora que, en su apogeo, precipitará la desaparición de los Veraguas a los cuales ya no protege la corona ducal. Y Juan Pedro Domecq cruza a sus vacas veragüeñas con sementales de origen Parladé que le había comprado al Conde de la Corte.
La dilución sistemática se organiza las dos sangres se equilibran al 50% en los productos de la primera generación, pero la sangre Parladé alcanza el 75% en los de la segunda, cuando el ganadero cruza a las vacas de la primera con los sementales Parladé. Luego llega el 87% en la tercera cruza, después el 95%, y finalmente al 98%, porcentaje que reívindica el actual Juan Pedro Domecq.
En cinco generaciones, la sangre veragüeña fue absorbida. Del origen vazqueño no quedan más que las viejas vacas que venían del Duque, al igual que algunas familias que se conservaron puras, por si acaso, por precaución. Y mientras la ganadería de Juan Pedro Domecq se consolida con suma rapidez como el gran laboratorio de la bravura sotisficada, la casa Veragua capea el temporal.
En marzo de 1937, a la muerte de Juan Pedro Domecq y Núñez de Villavicencio, sus hijos dividen la ganadería en cuatro lotes que comprenden cada uno un pequeño linaje de Veragua puro. Al de más edad Juan Pedro Domecq y Díez, le corresponde debido a su mayorargo el hierro de los Duques de Veragua, el cual fue heredado por su hijo mayor Juan Pedro Domecq Solis. Pero de los antiguos veraguas, Domecq y Díez no conservó sino algunas vacas excepcionales. Álvaro, buscador infatigable de la casta, conserva también algunas líneas puras aumentadas con una aportación de la casa de Braganza ( regalo de Fernando VII el rey Miguel de Portugal ), animales que se encontraban en la ganadería de Curro Chica luego de que éste se las comprara al Duque de Braganza. Pero, Salvador Domecq y Díez,, vende a José Enrique Calderón, ganadero de Marchena, el lote que le tocaba, Calderón, poco preocupado por la moda, decide de manera providencial dedicarse a salvar la ascendencia veragüeña, evitando así su total desaparición.
¿ Cómo darle a los veraguas las cualidades que les hacen falta ? La ecuación parece imposible de resolver a corto plazo. Sin embargo, en poco tiempo, Enrique Calderón va a lograrlo, ayudado por la ” feliz ” colaboración de una serie de circunstancias. Al finalizar la guerra civil, debido a las matanzas en masa, los toros que se lidian no tienen más que tres años, están desnutridos y les falta raza. En 1943, una orden ministerial corrobora la situación : en las plazas de primera categoría, el toro deberá pesar por lo menos….. ¡ 423 kilos ! Al igual todas las ganaderías de la época, la de Enrique Calderón sufre una recesión.
Los Veraguas monumentales de principios de siglo están muy lejos, como atestiguan las fotografías del momento.
Pero al disminuirles el volumen y la edad, Calderón reduce también el resquemor de los toreros, los cuales ya no remolonean para lidiarlos, aunque sea en plazas de segunda categoría. Manolete los toreará también : en suma once toros, ni uno más. Cuando Manolete lleva un toro de Calderón para un festival en Córdoba y le corta una oreja. Calderón se presenta en Madrid el 19 de marzo de 1944 y vuelve con otra corrida en abril de 1945, para Colomo, Mario Cabré y Angelete, quienes no son figuras ni mucho menos. Pero en agosto de 1945, un año y medio antes de fallecer, Calderón, presintiendo que sus herederos no tienen su mismo interés en la vacada, le vende a Tomás Prieto de la Cal dos tercios de su ganadería : ciento veinte vacas de vientre y dos sementales Veraguas puros. Dentro de la cabaña brava contemporánea, no son más que unas manchas coloridas que emergen apenas de la marea negra, testigos melancólicos de un pasado fastuoso.
La Ruiza fue adquirida en 1945 por Tomás Prieto de la Cal para acoger a su ganadería. Desde ese tiempo, hace ya setenta años, nada parece haberse movido. Los recuerdos simplemente se han acumulado.
Tomás Prieto de la Cal y Divildos provenía de una familia rica castellana. Le pregunta a sus amigos los Pérez Tabernero, que ganadería podría comprar. Le responden que está a la venta una cuarta parte de la ganadería adquirida en 1930 por Juan Pedro Domecq se trata de la parte que en 1937 le correspondió a su hijo Salvador y que éste vendió al año siguiente a Enrique Calderón….. el cual era socio de Tomás Prieto de la Cal en varios negocios. En abril de 1945, Tomás Prieto de la Cal le compra a Marcial Lalanda el antigui hierro y la ganadería de Florentino Sotomayor, el cual había sido adquirido por los hermanos Martín Alonso con el dinero de la venta de sus veraguas en 1931 y que revendieron a Marcial Lalanda en 1935. Tomás Prieto de la Cal se deshace de inmediato de la flaca vacada de origen albaserrada que le vendieron con el hierro, y en agosto de 1945 le compra a Enrique Calderón los dos tercios de su ganadería. Uno es de origen Veragua puro : doscientas cincuenta cabezas, entre las cuales estaban ciento veinte vacas de vientre y dos sementales. Gran entusiasta de este encaste único, el nuevo ganadero, a contracorriente del movimiento general, va a dedicar su vida a afinar la pureza de la sangre vazqueña, de la que sus toros son los últimos portadores puros. Más
¿ dónde instalarlos ? Están en Andalucía. Prieto de la Cal se compra la finca  Los Alburejos, en el camino de Jerez a Algeciras. La finca es un habitat ideal para el ganado, no tiene sino una casa modesta.
” Quiero que mis toros vivan bien, dice el ganadero, pero ¡ Yo también quiero vivir bien cuando estoy junto a ellos ! “
Se presenta entonces la oportunidad de comprar La Ruiza, donde los duques de Amurrio ya no quieren vivir, y la vacada recorre a pie la distancia que la separa de sus nuevos dominios.
El nombre de los Veraguas y el don de gentes del nuevo ganadero convierten rapidamente a Prieto de la Cal en una ganadería digna de ser frecuentada, bajo el impulso de Luis Miguel Dominguín y Cayetano Ordóñez…….. ambos pasan temporadas en La Ruiza.
El rey Pedro de Yugoslavia, Ava Gadner y Rita Hayworth hacen lo propio. El ganadero es soltero aun y una noche. Rita Hayworth se toparía con un becerro jabonero en su cuarto de baño…… del cual saldrá gritando, que era el objetivo que perseguían el anfitrión y sus amigos, quienes se interponen cual salvadores entre ella y el animalito….
( Continuará )
Por Mariano Cifuentes
2018-04-22T11:31:16+00:00