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El Toreo se llamó: “José Tomás”

La llamada corrida histórica quedará grabada en la retina de los mas de 40,000 espectadores que se dieron cita en la Plaza México este 12 de diciembre para conmemorar el día de la Virgen de Guadalupe, fecha ideal para un festejo benéfico por los damnificados de los sismos que dañaron tan estrepitosamente a la ciudad de México y algunas otras ciudades de nuestra bella República.
Increíblemente la plaza no registró un lleno absoluto como se esperaba, pero el ambiente que se vivió fue en definitiva de una verdadera tarde de toros, con una esencia muy particular y como hace mucho tiempo no se sentía en esta plaza.
Se guardó un minuto de silencio en memoria de las personas que fallecieron a causa del temblor, se cantó el himno nacional e inmediatamente después del paseíllo una escaramuza charra realizó una coreografía al tiempo que el afamado tenor Fernando de la Mora cantaba el Ave María.
La plaza fue vestida de manera muy especial, el ruedo pintado con un apunte del artista Marín y los círculos concéntricos en negro, así como el callejón pintado en flores doradas. No es algo muy común  y sale de la ortodoxia del toreo pero fue un detalle especial por tan único evento.
Pablo Hermoso de Mendoza abrió plaza con un estado de la ganadería de la Joya, Muy bien presentado y con notorio recorrido, pero fue quizá un exceso en el castigo lo que impidió que se conservara esa movilidad y pudiera haber un lucimiento mayor. Pablo es definitivamente un caballero en plaza, y ésta, la México por muchos años lo ha albergado con mucho cariño, pero hoy fue diferente. Fue acertado en la colocación de las banderillas intentando incluso torear cambiando de pista, pero el toro que transmitió mucho antes del segundo rejón de castigo se vino a menos y eso hizo que abreviara sin ofrecer una mayor variedad, pasando por momentos a la apatía y eso siempre se refleja en los tendidos. Varios fallos con el rejón de muerte ocasionaron que escuchara serias protestas y su labor fuera amonestada por la afición.
Joselito Adame salió a por todas, desde un inicio a porta gayola donde pegó una larga un tanto descompuesta pero con esa decisión de convencer al respetable de ser aquel que podría llegar a mandar en a fiesta nacional. El toro en turno fue de la dehesa de Santa María de Xalpa, un toro bien presentado, noble pero muy débil de remos, que facilitó al diestro poder lucir en casi toda la faena, pegando muletazos con su personal firma que le valieron la entrega de la gente que hoy tenía muchas ganas de ver triunfos. José estructuró una faena a base de consentir al toro para evitar que se cayera y aprovechó correctamente la oportunidad para recuperar el sitio que tantos años de esfuerzo le ha costado, pero, hubo un pero. Entró a matar tirando la muleta consiguiendo una estocada trasera. El proceder no fue muy del agrado del público. Salieron los pañuelos blancos para solicitar el apéndice, situación que suscitó que el juez de manera inaceptable le otorgara una segunda oreja. Sin  duda las orejas mas baratas de la temporada y quizá de varias temporadas. Esto no ayuda nada al diestro en cuestión quien a pesar de hacer un gran esfuerzo, no consigue volver a colocarse en lo alto del pedestal y con esto, muy probable le cueste volver a los corazones de los capitalinos.
José Tomás, quizá debería escribir su nombre en mayúsculas porque lo que dejó en esa arena fue de verdad un privilegio para quienes tuvimos la oportunidad de estar ahí.
Un toro muy bien presentado de la ganadería de Jaral de Peñas, bravo pero débil.
La sobriedad, el pasmo, el estoicismo, la verticalidad, y el bálsamo de su exquisitez conmovieron hasta al más incrédulo. Es que todos íbamos a verlo. Causa tal revuelo que es innegable lo que algunos llaman estrategia, funciona al 100. La gente fue hoy a ver al de Galapagar, y lo vio!
En los tendidos se escuchaba, un muletazo de Tomás pagó el boleto. Nooo! Eso que nos regaló José Tomás pagó la temporada entera.
Las gaoneras que le vimos fueron la caricia de un pétalo de rosa cuando va a curar el daño que dejó la espina. Sin enmendar ni un segundo, sin titubeos, sin más.
Esa es una figura del toreo, la que no tiene que voltear a los tendidos buscando la aprobación porque esa se la da únicamente el toro y lo demás llega por consecuencia
Ajustado como un corsette, pausado, preciso, ceñido, tomó la batuta y al viento le dibujó los trazos mas excelsos que se han visto en estas tardes. Su seriedad y esa notoria química que explota entre toro y torero van más allá del simple arte, estamos ante ese ícono que se ha puesto en el sitio que muy pocos, el torero que ha creado el mito, que puede anunciarse una sola tarde en el año y Ser Él.
Vibrar con esa emoción contagiosa es una sensación única, es lo que hace tan especial al toreo, es lo que lo vuelve grande, es Juncal hablando de todo lo que gira alrededor de la fiesta y es que sencillamente así es. Un diccionario se acaba y aún faltan las palabras para compartir lo que sucedió.  Eso se queda en el alma para toda la vida. Y como en un sueño, era demasiado bueno para ser verdad y hubo de no tener el más feliz final ya que una falla con el acero le arrebató los máximos trofeos quedando todo en una oreja, pero qué oreja, el sabor del dulce mas exquisito aún está en nuestros paladares.
Octavio García “El Payo” debía lidiar un toro de Fernando de la Mora que de salida mostró los estragos de una lesión en los miembros traseros, hecho que ocasionó tuviera que ser regresado a los corrales para que saliera entonces uno más de Jaral de Peñas al que el queretano no fijó al principio de su faena muleteril, con lo cual el animal siempre desparramaba la vista y volteaba contrario buscando las tablas. Hizo un esfuerzo pero tristemente sólo se vio raído por las condiciones del toro. Payo es un torero con cualidades y disposición y no necesita una carretilla para lucirlas, sólo que era una tarde en que el triunfo era obligado y éste no llegó.
Julián López “El Juli” es en definitiva uno de los atractivos más grandes que acompañaron a Tomás en este acertado festejo pues el público de la México lo quiere mucho. Pero fue un toro de la ganadería de Montecristo quien no lo dejó reclamar su lugar. Fue un toro digno en presentación pero con una marcada sosería y poco recorrido a más de la cara muy suelta. Y ahí estuvo Julián buscando cada detalle y oportunidad de poder engancharlo y torearlo adecuadamente pero encima de todo comenzó a soplar el viento poniendo las cosas más complicadas y acabando con las esperanzas que todos tenían en su labor después de lo vivido en la inauguración de la temporada. Tres golpes de descabello y silencio sin grandes protestas.
Sergio Flores, ésta quizá es una de las tardes más grandes que haya vivido en su existir. Salió a que la gente se dé cuenta de porqué es el triunfador de las ultimas temporadas en esta plaza. Un toro bravo y muy emotivo de la ganadería de Villar del Aguila que por el lado derecho permitió una variedad impresionante de muletazos, muchos cambiados por la espalda y bellísimos apuntes como el domingo pasado hubiese comenzado a bosquejar. Parecía una faena interminable, el tiempo se paralizó y el torero disfrutaba y se disfrutaba a él mismo. Los cierto es que la profundidad, la hondura, la largueza y la emoción que ambos dos partícipes en la obra crearon fue excelsa. Con una inmensa gama de muletazos y sobretodo esos recortes tan toreros que te ponen al filo de la butaca. Se tiró a matar con gran ejecución y efectividad recibiendo las dos orejas para premiar su labor, sin embargo cabe mencionar que solicitaban el rabo, mismo que no fue concedido. Sin duda es una de las mejores tardes en la carrera de Sergio y seguramente le redituará muy pronto. Al toro se le dio arrastre lento
José María Manzanares sublima al arte. Dos movimientos de él son detonante de las mieles meliponas, que lo acompañan en esa danza perfecta. Un toro de Xajay bien presentado y que dio un regular juego fue el cómplice en la letra de la canción que compuso José Mari y que con una armonía serena permitía ubicarse en el perfecto compás, sin salirse del pentagrama, sin alargar un silencio. Con detalles de un arte prodigado, y es que de herencia lo trae,  aunque no fue la mejor faena que le hemos visto, fue emocionante percibir la transmisión de esas muñecas que por momentos se rompían. Culminó con una gran estocada para recibir una merecida oreja.
Luis David Adame se vio también con mucha decisión sin embargo a mi personal punto de vista, se aceleró mucho y quizá la presión de estar en este cartel lo llevaron a cometer algunos errores que finalmente acabarían con su posibilidad de triunfo. Y es que después de lo que ya había sucedido, el paquete era pesado.
Muy voluntarioso decidió quitar por zapopinas y tomó las banderillas con la idea de agradar en todo momento, sin ser muy efectivo con las mismas. Muy estatuario en el inicio de faena ante uno de Villa Carmela que tenía emotividad y transmisión aunque un poco suelta la cara, lo que impidió que el joven torero no lograra el clímax que al público de esta plaza le gusta tanto. Hubo detalles y buenos momentos pero ahí quedó todo.
Fue una gran tarde, en definitiva. Un evento que siempre recordaremos y que con mucha dificultad se repetirá. No cabe duda que el mexicano siempre es solidario! Gracias a todos los que estuvieron presentes, que compraron un boleto y que contribuyeron a que la semana entrante sea entregado el donativo para quienes más lo necesitan.
Este domingo 17 de diciembre se lidian toros de Torreón de Cañas para el rejoneador Andy Cartagena, quien alternará con Fermín Rivera y Juan Pablo Sánchez.
Por Alexa Castillo
2017-12-13T19:08:20+00:00