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URCOLA ( CAPÍTULO III )

En los años cincuenta, Alonso Moreno de la Cova, el hijo menor de don Félix Moreno Ardanuy, frecuentaba la cafetería Tropical en Madrid, donde se forjaba una de las tertulias más taurinas de la capital. Ahí se daban cita ganaderos, toreros, periodistas, aficionados, el mundillo circulaba entre vinos, cañas y tapas. Los que conocimos ese Madrid hablamos de él con satisfacción, pues la cultura taurina de entonces era extraordinariamente rica.

Ocurría que en La Tropical solamente los iniciados tenían acceso a los secretos mejor guardados, que en su mayoría mantenían relación con el mercado de la venta de ganaderías, el cual en aquellos tiempos no era muy turbulento, y también versaban sobre otro mercado más floreciente, el del mercado de toreros entre las grandes casas de la época, que entonces eran la empresa Jardón, la casa Dominguín, la casa Balañá y las dos ramas de la casa Chopera.

En ese frente, las líneas casi no se han movido.

Sucede todo lo contrario en la venta de las ganaderías, gracias a que el mercado todavía no había sido fagocitado por el encaste dominante, y algunas ganaderías de origen prestigioso, aunque raro, todavía eran muy apreciadas, en la medida que sus toros aún no habían sido víctimas del ostracismo al que se le condenaría años después.

Hijo de ganaderos titulares de Saltillo, Félix Moreno Ardanuy y Enriqueta de la Cova, Alonso Moreno de la Cova buscaba adquirir otra ganadería para iniciar una nueva aventura al margen de la ganadería familiar de Saltillo. ¿Deseaba tener éxito por sí mismo? ¿Acaso no creía en el porvenir de los Saltillos?

Durante un tiempo acarició el proyecto de comprarle a Machaquito la ganadería de Contreras que este había adquirido a Sánchez Rico, pero finalmente fue don Baltasar Ibán quien se quedó con ella. Un poco decepcionado puso la mira en la que había puesto en venta Lucio Cobaleda, que tenía procedencia de don José María Galache y era puro origen Urcola. Si hoy esas dos ganaderías estuvieran a la venta, – los contreras y los urcolas – es muy probable que nadie las comprara. Pero en los años cincuenta, las oportunidades de comprar un hierro de primera eran escasas. Por lo tanto Alonso Moreno compró los Urcolas. Sabía decisión, pues en pocos años se convirtió en uno de los ganaderos favoritos de la afición madrileña.

Y en las Ventas, durante más de un cuarto de siglo, los Urcolas de Alonso Moreno fueron todo un acontecimiento.

En la finca de la Vega, cuya parte alta domina el rico valle del Guadalquivir al salir de Palma del Rio, desde hace ya algunos años la tendencia se ha invertido. Aqui las vacas saltillas, se vieron reducidas peligrosamente en beneficio de los urcolas.

En 1992 su hijo Joaquín Moreno Silva sucede a su padre Alonso Moreno y sucede entonces lo contrario se agranda los de Saltillo y se reducen los Urcolas, Joaquín lo explicaba fácilmente: no se pueden tener a dos vacadas tan distintas en la cabeza, y piensa que el futuro le pertenecen a los saltillos.

La consecuencia positiva de esta reducción de la base de las madres urcolas es que, sin lugar a dudas, la calidad de la vacada aumenta, pero lo malo es que, al no disponer de una población suficiente como para evitar una concentración excesiva de familias, su diversidad genética se empobrece. Menos individuos y cada vez más cercanos los unos a los otros, el peligroso mecanismo del cuello de botella se ha puesto en marcha, y con él el pronóstico vital de toda la ganadería, Joaquín lo reconoce de manera fatalista : se extinguirá poco a poco, sin que así lo haya querido. Y la posibilidad de vender ese hato para salvarlo ni siquiera le ha pasado por la mente; a sus alonsomorenos, que llevan el nombre de su padre, jamas va a criarlos alguien más que él.

Si bien los toros están en la Vega, las madres urcolas, y también las saltillas, pastan en otra finca situada kilómetros más arriba, escondida en las colinas de la Sierra de Constantina.

Si no fuera por los obligados saneamientos sanitarios que fuerzan a su dueño a encerrarlas dos veces al año, se volverían completamente salvajes.

Sus huesos se desarrollan mejor, al igual, por supuesto que los pitones.

Algo que explica las respetables arboladuras que poseen hoy en día los urcolas de Joaquín Moreno Silva, cuyo físico favorecedor influyó bastante, aunque en esa época los capachos eran más frecuentes que los veletos, en los formidables éxitos que cosecharon en las Ventas durante un cuarto de siglo.

Para numerosos toreros de esos tiempos, su casta noble supuso un trampolín de lujo

Fue en Madrid donde Alonso Moreno obtuvo el último triunfo importante de sus Urcolas, cuando uno de sus pupilos fue premiado como el mejor toro de San Isidro en 1989, se suspendió la corrida en el tercer toro por fuerte lluvia. Al del triunfo lo lidió Ruíz Miguel en primer lugar.

Joaquín Moreno Silva dividido entre el deseo de salvarlos y de escuchar la voz de la razón que le aconseja apostar por los saltillos no es capaz de cortar las amarras que todavía le atan a ellos. Vestigio ya olvidado y que quizá pronto desaparezca, los urcolas son el lazo de unión más directo con el inicio de esta historia. Ellos también, sin duda alguna, han mutado, pero indudablemente menos que otros.

O en todo caso, no lo suficiente como para hallar un sitio en las ferias. Pues, sin que en realidad se sepa el motivo – su calidad no puede ser la causa -, han dejado de formar parte del circuito. ¿Qué quedará de los urcolas de Arias de Saavedra dentro de veinte años, de estos supervivientes que proceden directamente de lo de Vistahermosa ? Quizá solamente un bello espejismo.

Bajo la sombra protectora de los Albaserrada que aseguran la viabilidad económica de las Tiesas, Victorino Martín, compró a uno de los herederos de Paco Galache los Encinas y en la compra entró parte de la ganadería de Urcolas.. Y Victorino se propuso salvarla también.

Pero las circunstancias han cambiado mucho, son poco favorables y Victorino Martín se muestra prudente sigue el rigor de una selección. Severa, apenas una centena escasa de vacas acompañadas de cuatro sementales, Victorino no se ilusiona y, confiesa que sólo es para sus Urcolas un ganadero temporal.

“El toro de Urcola se emparienta con el toro moderno.

Es un toro con trapío suficiente y mucha clase en sus embestidas.

Victorino no posee el tiempo suficiente para dedicarle. Son cuatro encastes diferentes y el de Urcola no estaba previsto inicialmente. Los tengo a un buen nivel sanitario. Si se presenta un comprador motivado, se los venderé.

¿Qué le ocurrirá entonces a este encaste histórico si los herederos de Paco Galache se cansan de los saneamientos, si Joaquín Moreno Silva se limita a acompañar la extinción progresiva de los suyos y si ningún comprador se presenta para tomar el relevo de Victorino. Los Urcolas desaparecerán como tantos otros encastes y con ellos un fragmento de la Historia.

FIN

 

Por Mariano Cifuentes

2019-01-09T11:58:08+00:00