La pandemia en España se ha cebado con la tauromaquia, aunque especialmente es el festejo popular el que más caro está pagando las consecuencias de la COVID-19. Los encierros, probadillas, sueltas de reses y concursos de cortes se cuentan con los dedos de una mano desde marzo. Sin embargo en nuestro país vecino, Francia, nos hemos podido encontrar con pueblos y ciudades que han seguido manteniendo sus tradiciones más populares durante este año.

El sur de Francia es conocido por todos los amantes del toro como una zona de grandes aficionados. El toro de la Camarga, la corrida camarguesa o los abrivados son un signo de la gran afición que existe en Francia por el totémico animal. El abrivado, término provenzal, nace de la necesidad de transportar los toros de los pastos y marismas a las arenas de cada pueblo o ciudad. Para ello, eran conducidos por doce jinetes dispuestos en forma de V que cruzaban el pueblo a galope para que los toros llegaran en perfectas condiciones a su destino. En el transcurso por las calles de la localidad, los habitantes intentaban apartar los toros para poder disfrutar más de ellos. De forma contraria también existe el bandido que consiste en el regreso de los toros de las arenas a los pastos.

Esta tradición provenzal se sigue celebrando a día de hoy. El traslado no es tan extenso, salvo en los abrivados largos, simplemente se colocan vallas en un pequeño tramo de la ciudad, en cuyo principio y final se coloca un camión. Varios toros son soltados desde el camión mientras los jinetes esperan a pocos metros para comenzar el recorrido hasta el otro camión. Aguantando el galope los mozos tratan de coger de la cabeza a los toros, los cuales llevan una funda para evitar cornadas. El objetivo es conseguir frenar al toro. El recorrido se repite unas cuantas veces de camión a camión. Los toros al estar enfundados no suponen mayor peligro que un golpe, por ello es común ver a gente joven en los abrivados, lo cual es beneficioso para la fiesta fomentando a que los más jóvenes se enganchen a la tauromaquia.