Debutó con corrida de toros el ganadero local, José Antonio Baigorri “El Pincha”, hubo dos bóvidos de vuelta al ruedo, salió en hombros Esaú Fernández y Del Pilar y Jiménez obtuvieron una oreja.

El pasado domingo la plaza de Lodosa, Navarra, era una olla llena de animosos aficionados. Sol sahariano. Cientos de gorras beisboleras, alguna gorrilla campera y …ninguna boina ¡Han desaparecido! Orden y control en la entrada, la distribución, el metraje de distancias, el mantenimiento de mascarillas en los tendidos…y toros de José Antonio Baigorri “El Pincha” que se estrenaba con corrida lo que no se pudo lidiar de novillada en “sanfermines” 2020. Y se lució.

Al quinto y sexto, astifinos y con cuajo, les dieron la vuelta al ruedo por calidad, codicia y recibir la segunda vara acudiendo desde lejos. “Oloroso” y “Cantinero” se llamaban. El primero, astifino, noble, justo de fuerza y aplaudido en el arrastre. El segundo, pobre de pitones desentonó con el resto, noble y repetidor. Astifino y parado el tercero, parecido fue el cuarto que también acometió en la segunda vara de lejos y destacaron los dos últimos. Un conjunto aceptable que supera en presentación a la mayoría de lo que “se anda” lidiando en cosos de superior categoría.

Esaú Fernández tanteó con pausa al primero en la salida y probó por alto para ligarle, firme,  tandas por el derecho del mejor corte y con quietud. Ligó, bajó la mano, terminó con redondos entre los “puñales”, bordó limpias luquesinas y remató con gran estocada. Dominó al cuarto con toreo por el derecho, ligó algunos naturales y no fulminó a espadas.

Gómez del Pilar dio un recital de toreo desde las verónicas de recibo con remate por Chicuelo. Por ambos lados. Con la derecha bajó la mano, templó, girando el compás y con estética, y al natural dibujó el toreo de pura estampa bordando escenas, en pases ayudados, cambios combinando las dos manos y final con ceñidas manoleras y el pase del desdén. La espada le restó triunfo de trofeos a un toreo de lujo. Al quinto lo toreó, desde que empezó de rodillas por alto, con derechazos lentos y ligados y también templó y bajó la zurda con buen toreo. Conste que no anoto todo…porque hubo mucho y bueno. Pero sin rotundidez estoqueando es difícil progresar aunque los memos taurinos digan que lo de menos es el trofeo, que la carne es para el tablajero…Es importante puntuar con trofeos de tocar. Esencialmente cuando se ha estado…muy bien y no se está en el “candelabro”.

Javier Jiménez destacó toreando por el derecho al quinto en series de aguante, girar plantas y llevando muy empapada la embestida. Algunos naturales de mérito pero en la mayoría perdía pasos y eso desluce y quita mérito.  Doblones con dominio y torería y fallo a espadas. Le costó acoplarse con el tercero y consigue buenas y largas tandas hilvanando redondos para terminar con desafiante arrimón exprimiendo entre pitones lo que quedaba en el toro.

El no matar pronto y bien impidió que los tres toreros salieran a hombros, una panorámica cuya imagen no exige explicaciones ¡Lástima!

A tono con la tarde positiva estuvo la Banda Municipal de Lodosa cuyo director “de lidia”, el maestro José María Ezquerro Mangado, ofreció un concierto magnífico, y variado y con instrumentistas de alta nota. Nos deleitaron con estos pasodobles: “Morante de la Puebla”, “Dávila Miura”, “Olé, Toronto”, “Puerta grande”, “La concha flamenca”, y “Tercio de quites”.

Me gustó lidiando al que abrió plaza un subalterno de baja estatura y alto toreo, Roque Vega, que también fue aplaudido con los palos en el cuarto.  En el quinto saludaron los dos rehileteros: Rafael González y Manuel Macías.

El próximo 25 de julio, domingo a las 18:30 h. novillos de “El Pincha” para Javier Orozco y Manuel Dios le Guarde. Los novillos que hubieran prologado los Sanfermines 2021…ya borrados.

Pedro Mari Azofra

PIES DE FOTO

-Esaú Fernández estoqueando y a hombros con el mayoral de la ganadería y Gómez del Pilar con un trofeo y Javier Jiménez dando la vuelta al ruedo con el ganadero y sus hijas.