“Curro Fetén”, culto y disfrutón, hablaba “en serio” con muy pocos, de ahí lo equivocados que tenía a muchos.

Repasando el historial de La Manzanera, plaza de toros en Logroño del 1915 al 2000, leo en 1917 y 18 tardes de “Los cojos Toreros”. A final de los 40 la cuadrilla alternó con Pepe Rioja, “Naranjero”, “Chicuelín”… en pueblos de Rioja, Álava y Navarra. Al tratar al inmortal Rafael Azcona supe, avalado por los “toreros nativos”, que Dionisio Azcona “Retana”, su padre, sastre y renco, fue el espada del grupo. Heredó apodo por Manuel Retana, sastre, cojo y gerente de Las Ventas. De él  escribió Fernández Salcedo, en “Cuentos del viejo mayoral” : “Es un guasón de tomo y lomo con sorna y mucha trastienda”. El logroñés “Retana” profesó esas virtudes.

En el planeta taurino conocí tullidos o desnivelados que merecen cita. Que san Caralampio, patrón de los borrachos y cojos, me ilumine y refresque el recuerdo. En Sevilla traté a Pepe Brageli que presentó a Curro Romero  en La Pañoleta de Camas, con Limeño, y luego lo traspasó a Miguel Moreno, descubridor de Chamaco, por una moto, una gabardina y 5.000 pesetas. Apoderó a Manolo Triana, banderillero y bailaor, y representó a Paquita Rico. Frecuentaba el “Sport” y el “Garrigó” y tuvo un bar cerca de las taquillas de La Maestranza, en la calle Zaragoza. Al ir al baño, colocaba la dentadura en el plato de jamón para evitar espontáneos.

“Curro Fetén”, Gonzalo Luque, informó décadas en radio. Inseparable del pintor Pepe Puente chiquiteando en la madrileña plaza de Santa Ana. Se inició  en Barcelona a donde emigró de Priego, Córdoba. Durante décadas “cubrió” las ferias españolas, mexicanas y colombianas para publicaciones hispanas y americanas. La mayoría de taurinos importantes estaban a gusto a su vera.

Alegre, culto, espontáneo, ingenioso, desprendido y disfrutón tratando de hacer felices a los demás. En “serio” hablaba de toros con muy pocos de ahí lo equivocados que tuvo a muchos. Sabía mucho más de lo que aparentó y nunca trató de convencer a los diferentes. Exprimió la vida con los mejores riojas y los cigarros puros de más solera tras los platos más singulares. Lenguaraz con senequismo y gracia castiza, adornada con sentencias de cartel. Tuvo suerte de pasar del sueño a la nada una noche en la feria de Fallas del 2000. Le pidieron escribir sus vivencias y dijo: “No las escribo para que cualquier hijoputa sepa por unos duros lo que me costó aprender cincuenta años”. Compartimos espacio en “Diario 16”.

Carlos Fernández, “Seda y oro”, hijo de picador y sobrino de Soledad Miralles, bailaora gitana y torera con debut en Madrid. Primera mujer de Carnicerito de Málaga y hermana del histórico picador alicantino José Fernández Miralles “El Madriles”.  Carlitos, sabio en flamenco y al que ayudó Curro Fetén, lidió una polio y se defendía por las ferias con dos muletas…ortopédicas. Escribió para “La Verdad” de Venezuela, “El Tiempo” de Quito, “Palmas y Pitos” de Perú…Habló para radio Manises y fue un poco áspero de trato…y de mirada. Un patachula para pocas chuflas. Vicentica fue su mujer y Carlitos mi amigo.

Justo Ojeda “El Ciclón del Ebro”, nacido jienense   y emigrante con 10 años a Zaragoza, donde tuvo el mesón Don Justo y  varios empleos antes de saltar al  taurinismo en el 65. Asimétrico por  accidente laboral, fue calefactor del seminario y agente de seguros.  Empresa en Valencia, Zaragoza, Burgos, Castellón,  El Puerto, Huesca, Alfaro, Calahorra, Colmenar….Apoderó a El Platanito, De la Viña, Zorita, Niño de la Taurina, Justo Benítez, Fernando Cámara, El Alba, Javier Conde,  Barrera…y tuvo del 91 al 93  toros, vía Los Bayones, en tierras de Alba de Tormes.

Carácter tirano y despótico. Lo presencié por el trato  a Curro Fetén y el grupo de “patasgalanas” de su cofradía en Huesca,  a empleados de “sus” cosos y a informadores. Quiso trajinarme, porque no le gustaban mis crónicas, y a través de Carceller, Florencio Herce y Antonio Cuesta me citó en el bar Soria, de calle Santos Ascarza en Logroño…y no llegamos a entendernos. Nunca asistí a sus comidas de “prensa”, ni en el Cachetero de Logroño ni en Huesca, y sí compartimos una velada, muy sincera, en el restaurante Campo del Toro en Zaragoza cuando ya estaba barbeando tablas. Un día reprochó así al buenazo de Salvador Cayol: “Tú cállate, que llegas a la corrida borracho y tarde”. Le contestó Salva: “Mejor para tus toreros”.

A José Luis Eizaga “Cholo”, de Logroño, le escuché que  su apodo derivó de que una tía admirada de su guapura  solía exclamar: “¡Qué chiguito más pocholo!”. “El Cholo”, notoriamente asimétrico, heredó Radio Rioja, única emisora provincial en décadas, y fue reyezuelo  pueblerino pues  generaba poder, influencia y dinero.

Un grupo de paisanos logroñeses, al final de los 70, creó la novillada Pro Subnormales con años de éxito y altos beneficios. Hubo ediciones pro Cocina Económica y hasta una “libre”. El taurineo  tomó auge y “El Cholo” abanderó la movida. Por Leopoldo Picazo, ganadero de bravo, “orientado” en Madrid y amigo de Victorino Martín, hizo amistad con el de Galapagar al que conoció en Logroño, hotel Carlton, en su debut como charlista del CTL. Sumó la relación con el ganadero Hernández Pla e iniciando los   80, Victorino II toreó en la capital riojana novilladas de Pla y el festival de las Hermanitas, sin trofeos como en otras 8 novilladas picadas.

“El Cholo” trató de eliminar  a todo el que pensaba por su cuenta y creó la Peña 21(“No soy de la 21, la peña 21 es mía”) para regenerar  el toreo  en Logroño y … otros cosos. Manolo Chopera le echó cuentas: La radio usaba servicio gratuito para censurarle, le puso un precio y “Cholo” huyó de la vanguardia. Fue contrario a los encierros mateos: “En san Mateo el ambiente lo abre el vermut en La Granja”.

Apoyó el toreo más que otros caciques. Me sirvió de estímulo. Quiso borrarme y cada vez me ofrecían más medios: escritos, televisivos, emisora de los prelados… contra cuya instalación tanto luchó. Presumía de sobornar al obispo Abilio, célebre anticuario que cerró una operación de 82 millones con Erik el Belga, en Calahorra, por los años 60. Fue a Bilbao a que EL CORREO echara al “jefe” en La Rioja y al crítico taurino. A uno por no resaltar la Cabalgata de Reyes y una emisión de “berones y pelendones” y a mí porque no le gustaban las crónicas. Ni puto caso

En su funeral, el cura no pudo estar más sublime en elogios. Un asistente, al escucharle, dijo a su compañero: “Nos hemos equivocado de exequias”. Y se fueron. La Iglesia siempre fue tramoyista…con caciques, opresores, déspotas, ricos y así.

PIE DE FOTO

-Curro Fetén, don Pedro Balañá, Curro Castañares y Manoliyo.

-Cholo Eizaga con Manolo Chopera presentando carteles de Logroño.

Pedro Mari Azofra.