Solo siete toreros memorables, de mil personajes del siglo pasado: Joselito, Juan Belmonte, Ignacio Sánchez Mejías, Domingo Ortega, Manolete, Antonio Bienvenida y Manuel Benítez El Cordobés.

Por los años 90 editó “EL PAÍS” unos fascículos que, reunidos y encuadernados, formaban un libro, publicación o como se llame de los que pasados unos años te retiran de casa porque ocupan mucho, crían polvo y no los consulta nadie.

Con el tema del enchiqueramiento por él, o la, COVID19 me encuentro con unas breves notas entre los papeles que se acumulan, olvidan y acaban en la basura. El estudio, reseña, tratado o lo que fuera señalaba “Los 1000 protagonistas del S. XX” y recuerdo que me faltó tiempo para anotar los pertenecientes a la Tauromaquia.

Señalaré para lidiar un capítulo, que entre los toreros incluía a la ganadería de Miura y de ella, con el importante historial que tiene, se destacaba que había dado nombre a bebidas, marcas de coches…y que en lo alto de la entrada a  la finca de Lora del Río había unas “calaveras de toros de lidia”. Como suena. Vaya usted a saber si eran de cabestros o vacas de vientre.

La lista estaba sembrada de personajes que se acoplaban en las estanterías de “guerra y terrorismo, antropología, cine, baile, flamenco…” y otros muchos apartados. Me sorprendió que en alguno de ellos se incluía a El Lute y que en el de “cine” no encontré a Rafael Azcona, el guionista más importante de España y, para muchos especialistas en el tema, de Europa.

También me desconcertó que en la selección de “flamenco” se incluyera  a Lola Flores y Concha Piquer, cancioneras o cupletistas, con Paco de Lucía, Camarón y Niña de los Peines ¿No hubo más? Tampoco se extendieron mucho con el “baile” pues solo citan a Carmen Amaya, Antonio y Pastora Imperio.

Estoy en completo desacuerdo pues en el cante y baile flamenco hubo media docena o más de “monstruos” destacados y borraría, con justicia, algunos de los citados. Sí estaba de acuerdo con los entorchados en la sección “literatura”.

Vamos con el toreo. De los siete citados solo vive Manuel Benítez “El Cordobés”  que multiplicó los festejos taurinos, revivió y actualizó la fiesta de toros en un momento de buen toreo sin alborotos y con justo interés de la población, encareció los precios a tenor de la multitudinaria demanda, triplicó los sueldos de los protagonistas…e hizo y  deshizo a su gusto con empresarios, criadores de bravo, confección de carteles y ferias, con la muleta y con la publicidad. Al final, en sus retiradas, reapariciones y cosas así hasta hizo el ridículo. Manuel fue un fenómeno de masas y célebre indiscutible a nivel mundial.

Abre cartel Joselito “El Gallo”. Todos de acuerdo, este año se celebra el centenario de su muerte por cornada en la plaza de Talavera de la Reina, en que dominó capote, banderillas y muleta con maestría y fue profesional serio. Hasta se propuso popularizar el toreo abriendo plazas de gran capacidad para abaratar las entradas. Fue “culpable” de la selección del toro para torear más que para defenderse.

Sigue Belmonte, competidor de José, del que se destaca la templanza y parsimonia en su toreo. También añaden que revolucionó el toreo anterior. Personalmente me fío de tratadistas que “acusan” a Joselito, con Chicuelo y Manolete, de ser los creadores del toreo moderno o actual. “De Chicuelo venimos todos”, dijo Pepe Luis.

Ignacio Sánchez Mejías, murió a causa de una cornada recibida en la plaza manchega de Manzanares, entiendo que se aparta un poco de la importancia torera de los anteriores y siguientes. De la reata, para entendernos. García Lorca lo hizo popular con el poema “Llanto a la muerte de…” y también influyó en ello su apoyo a la “Generación del 27” tras el homenaje a Góngora en la Capital del Betis.

Llega el gran Domingo Ortega, oriundo en el peonaje del campesinado toledano,  hacendado, ganadero de bravo y contagiado por intelectuales de su tiempo que de “paleto” lo pusieron en erudito prudente y cultivado. El pueblo creía que a los toros malos los hacía buenos y compañeros de cartel dijeron que fue la mejor derecha del toreo y el que mejor les andaba a los toros. Gran torero.

Manolete, después de morir corneado por un miura en Linares, fue una leyenda hasta hace un rato. El personaje del que más libros se han escrito en el S. XX y símbolo para el pueblo hambriento del triunfo sobre la pobreza, el destierro, el genocidio y la autarquía.  Puso la personalidad trágica y honrada al servicio de la entrega cada tarde con la responsabilidad del toreo a sus espaldas.

Antonio Bienvenida fue un maestro en todos los tercios sin formar tumultos populistas ni movilizaciones taquilleras. Una figura discreta del toreo que sin algaradas ni populismos salió de Las Ventas a hombros en 11 ocasiones. Por delante, El Viti y Paco Camino. Era una bendición verlo torear, colocarse en la plaza, atender la lidia…hasta de mayor.

Tengo para mí que, de aquel tiempo fue más “personaje” Luis Miguel Dominguín que Bienvenida. Luis Miguel, prescindiendo de su toreo, se hizo más universal y ocupó más páginas taurinas y de todo tipo que cualquier torero de su tiempo. Fue mundial, mundano y diverso para los noticieros ya que “tocaba” todos los palos: Taurinos, políticos, literarios, cinematográficos…No es que uno pretenda quitar méritos a nadie. Pero tampoco hubiera pasado nada si los seleccionadores incluyen a ocho en vez de siete.

Personalmente me ha gustado más el toreo de cintura hacia abajo que el de brazos en el que yo encajaba a Luis Miguel al que vi en la plaza en su reaparición por los años setenta.

PIE DE FOTO DE IZQUIERDA A DERECHA: Luís Gómez El Estudiante, Pedro Mari Azofra, Domingo Ortega y el ganadero José Antonio Hernández Tabernilla, de la ganadería de “Hernández Pla”

 Pedro Mari Azofra.