Ahora, con total cachondeo, humor ácido y ni un ápice de seriedad, vamos a destacar algunas chorradas selectas. Detalles que nos suenan, anécdotas en cuáles nos topamos constantemente.

La chorrada número 1: El NO uso del intermitente.

El intermitente se suele usar poco, muy poco. Parece que ni el coche más caro tenga este accesorio o igual si lo tiene no se utiliza. Los demás usuarios de las vías públicas o el peatón del turno únicamente se enteran de que un coche gira cuando baja la velocidad, casi por intuición. No hay otro aviso. Otro clásico es un coche aparcado, que de repente, de la nada y, por supuesto sin luces y sin emplear el intermitente, arranca rápidamente y se incorpora al tráfico y, por puro milagro, sin chocar con nadie. ¿Suena familiar?

La chorrada número 2: Tomar un café se ha convertido en una tesis doctoral.

En absoluto se puede pedir un café sin más. Prohibido. Cómo mínimo hay que hacer un pedido tipo oposiciones o cena de navidad.

Si poco café, si leche muy fría, si una fina capa de nata. Si corto de café, solo, largo, mediano, con leche, sin leche, con mala leche. Si café americano, asiático, árabe o escocés, con un chorrito de Magno, con canela, con chupito o con helado.

A ver campeones. No hace falta pedir milagros de Lourdes ni quiero fantasías. No es ingeniería aeronáutica ni física cuántica. Un café es un café. Al final: «¿Tú que quieres tomar?» «¿Yo? Una menta poleo.»

La chorrada numero 3: Las personas helicóptero.

Una persona helicóptero es un incordio de persona caminando delante de tí que ni se aparta ni te deja pasar. Si esa persona está en lado izquierdo piensas que le puedes pasar por la derecha. Error. Justo en ese momento, como un helicóptero, esa persona se vira a la derecha y te cierra el paso. Bueno, lo intentas por la izquierda. Mismo resultado. Allí te quedas. Si la persona que tienes delante ve a un vecino y empieza a hablar con él en medio de un túnel y tiene un carro de compra y un perro, ¡hasta mañana! Pasan de tí olímpicamente. Creen que están en medio de un terreno rural donde no hay nadie. ¿Qué opciones te quedan? Armarte de paciencia, usar codos o convertirte en un monje budista y levitar encima de estas personas.

La chorrada número 4: Todos es NO

Todo el mundo es anti-algo, pero nadie es pro-algo. ¿Qué tipo de autodefinición es esa? Somos capaces de defender cualquier cosa, siempre y cuando lo hagamos a la contra. Es una constante batería de negaciones. Es como un deporte. Algún que otro se define, por ejemplo, como antiimperialista, antimadridista, antitaurino, antipesimista. Un momento. ¿Antipesimista? Si alguien es antipesimista, quiere decir que no es pesimista, sino optimista. ¿Por qué no se dice que estás a favor de esto y esto y esto, directamente? Porque es mucho más fácil de negar y ser negativo que ser positivo, que quiere más esfuerzo y energía. Esa actitud no me disgusta. ¿En serio? Otro tanto. Es como decir «por pura chiripa me gusta, que conste ¡Eh!» en vez de decir: «¡Me encanta!»

La chorrada número 5: Cuando tu hijo está haciendo deberes de Biología y te pregunta:

 – «Papá, ¿Me puedes ayudar con las tareas?»

– «Claro, hijo.»

– «Dime cinco animales que vivan en el Polo Norte.»

– «3 osos y 2 focas.»

– «Gracias, papá.»

– «De nada hijo.»

Sí, sí, tú ríete, pero vete acostumbrando. Cómo padres a unos cuantos nos toca lidiar con estas preguntas. Ya sabéis, a cada cerdo le toca su San Martín.

El resto de las chorradas las guardaremos en un cajón y, las saquemos de allí solo en caso de máxima emergencia. Hasta la próxima.

Quiromasajista Juha Karlsson

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