Cuanta importancia la de los hombres de plata y más aún en estos duros momentos.

Motivo por el que no está de más hacerle una mención especial a esos héroes que salvan vidas arriesgando también la suya, exponiéndose  a merced de la suerte que cada tarde decida repartir el destino.

Reconocer su valor es lo que queremos en esta sección hoy dedicada a Ángel Gómez Escorial, cuya extensa trayectoria en el mundo del toro no ha dejado a nadie indiferente.

Es el 17 de enero de 1975 cuando nace un torero, quien desde pequeño ha estado vinculado al mundo del toro pasando por varias etapas a lo largo de toda su carrera.

Muchos paseíllos hechos son lo que han recorrido las manoletinas de Gómez Escorial hasta convertirse en hombre de plata.

La experiencia con la que cuenta como matador de toros, es la consecuencia de tardes duras, momentos difíciles, de tensión y entrega, pero sobre todo de entrega, esa que le ha servido para dejar constancia de su merecido reconocimiento como tercero, saliendo airoso del trance, sacando pecho, pisando firme la arena, con la cara muy alta.

El valor que ha demostrado al aficionado cada vez que ha pisado el ruedo nos deja sensacionales recuerdos de su buen hacer.

Desde la primera vez que se viste de luces en Jerez de la Frontera el 18 de mayo de 1992, pasando por su debut con caballos en las ventas el 7 de septiembre de 1997 abriendo la puerta grande.

Las 35 novilladas con las que contó en el año 1998 fueron recompensadas con 35 orejas y 2 rabos.

Importante es la fecha de su alternativa en las ventas el 14 de mayo de 1999, cuya temporada como matador culminó con 9 festejos y 9 orejas.

Año 2000, una vez más ante un encierro duro se enfrenta a un ejemplar de Hernández Plá, cuyo nombre “Palmero”, correspondía a un animal de los que impone su presencia, y en la puerta de chiqueros lo esperó nuestro protagonista, con el valor más templado nunca visto hasta el momento y poniendo en vilo a una afición que clamaba al cielo que hubiera suerte, allí aguanta, allí espera sosegado a un imponente toro, hasta que este decide obedecer al engaño del que salió airoso nuestro hoy hombre de plata.

Esos momentos son los que no se borran fácilmente de las retinas de quienes valoran el corazón que pone en cada oportunidad valiosa que es estar anunciado en los carteles de San Isidro.

Comienza una etapa en la que pasan unos años que deja de ser espada, habiendo entre  tanto  circunstancias en la vida que hacen replantearse a un Gómez Escorial un cambio en su carrera. Después de haber estado casi 10 años sin torear, tiene la necesidad de sentir de nuevo al toro, tiempo en el que las capeas y los tentaderos han sido su vía de escape.

Nos remontamos al año 2017, etapa en la que Ángel nos explica que ya acompañaba y apoderaba a Joaquín Galdós, es entonces cuando a pesar de lo difícil de su decisión, nace en él, un nueva ilusión “ser hombre de plata”.

“Es una valiente decisión de la que nos reconoce sentirse orgulloso, y un reto para sí mismo, después de casi 20 años sin banderillear desde su época de novillero sin caballos”.

Sin embargo el privilegio que le otorgaba impulsar su nueva andadura, no era otro que la confianza que habían depositado en él todos los toreros a los que había preparado y apoderado hasta el momento. 

Debuta como tercero el 28 de febrero de 2017 en Ubrique a las órdenes de Joaquín Galdós, esa emoción y esas sensaciones nuevas son las que recuerda el madrileño enfundado en su recién estrenado traje de plata, inyección de moral que su familia y sus compañeros como Víctor Hugo  Saugar “Pirri”, demostraron con su apoyo en un día tan especial. 

Amistad y compromiso cuyo significado unido a la gran responsabilidad de los mismos, es lo que hace que la carrera de Ángel como subalterno, transcurra con una única finalidad, la del triunfo de los toreros a los que acompaña, sabiendo de buena tinta, lo que cuesta estar ahí, desde los inicios hasta  llegar a la cumbre.

Desde entonces muchos matadores son a los que nuestro protagonista ha acompañado, siendo habitual en las cuadrillas de Joaquín Galdós, Adrien Salenc  y Toñete, (con quien además le une una estrecha amistad, siendo Lucía Núñez, ganadera de la Palmosilla, quien le puso por casualidad en su camino, y como consecuencia de ello es que desde ese momento los dos han compartido entrenamientos, tentaderos y confidencias).

Además en algunas ocasiones también ha formado parte de las cuadrillas de: Román Collado, Uceda Leal, Thomas Joubert, Joselito Adame, José Garrido, Paco Ureña, Juan Diego, el Rafi, Antonio Grande, Daniel Menés, Andrés Palacios, El Juli, etc.

Muy dura es la situación a la que se enfrenta la tauromaquia en estos momentos en España,  siendo preocupante el estado de alarma en el que nos encontramos, donde la pandemia se está cobrando muchas vidas y nos tiene a todos con el corazón en un puño, -“solo deseamos que pase pronto”, nos comenta con solidaridad y tristeza Ángel”.

Su evolución también depende de las tardes que pueda torear, por lo que la esperanza y la ilusión con la que Gómez Escorial afronta la situación, es la que esperábamos por su parte, gran persona y gran profesionalidad es lo que nos lleva demostrando a lo largo de todo este tiempo, por ello nos hacemos eco de sus deseos, siendo estos que los toreros a los que acompaña puedan triunfar, y que su desarrollo y evolución propia siga siendo tan favorable, cuya consecuencia sea que como hombre de plata siga deleitándonos como hasta el momento.

 

Texto: Gabriela Martín.
Imagen: Alfredo Arévalo.