La corrida de hoy en Sevilla ha sido un despropósito sin paliativos que, los sevillanos han “gozado” porque no se han dado cuenta que les han metido un gol por la escuadra. Es decir, los toros de García Jiménez han sido una auténtica vergüenza, corrida para un pueblo pero nunca para un marco en el que se ha lidiado. Toros fabricados a medida, sin fuerzas, sin alma, sin ninguna mala intención para que los toreros disfrutaran a placer y, lo han logrado. No cabe un escarnio mayor para los aficionados pero, insisto, como quiera que nadie protesta, todavía hacen poco los taurinos porque lo tienen todo a favor. Si fueran malos del todo, todavía sería todo mucho peor. ¿Se puede hacer peor? Es difícil, pero creo que si se lo proponen son capaces de lograrlo.

El Juli ha teido un animalito, su primero, que pasaba y volvía con mucho brío y sin ningún atisbo de maldad como todo el resto de la camada. Lo ha toreado a placer, en realidad, lo ha molido a muletazos y como ha matado de una estocada le han pedido un oreja generosa que, para sus adentros, él sabe que no la merecía pero, si te la dan, hay que ser muy honrado para despreciarla. El toreo está de este modo y lo que hagan las figuras todo tiene su bendición popr parte de los taurinos y, como en el día de hoy, por parte de los ignorantes de Sevilla que otorgan orejas sin fundamento alguno. En su segundo enemigo, inválido total, El Juli ha hecho más de enfermero que de torero. O sea, un fraude más pero con la anuencia de las gentes que no protestan nada cuando en el ruedo hay figuras del toreo. Un escarnio en toda regla por parte de El Juli que tanto triunfos ha tenido en Sevilla, con toros semejantes a los de hoy, claro está.

Manzanares ha tenido un primer enemigo con mucho brío y, por el pitón izquierdo ha embestido con mucha nobleza, sin maldad alguna, todo ello para que el diestro de Alicante dibujara bellos muletazos sin la menor emoción porque, vuelvo a insistir, estos animalitos que ya vienen santificados de las dehesas para que los diestros se pongan bonitos. Ha fallado Manzanares con el estoque puesto que ya tenía la oreja cortada. En su segundo, un inválido total que ha faltado nada para devolverlo, tenía una nobleza inusitada, sin la más mínima emoción porque el animal doblaba las patas en cada instante pero, era tanta su nobleza que, al final, cuando ya no podía más se ha dejado caer propiciando una imagen lamentable. Lo han levantado como han podido y tras la estocada le han dado una oreja a Manzanares. Ver para creer.

Lo de Paco Ureña es lamentable, no lo digo por él, lo digo por los taurinos porque en el año 2019 le quisieron instalar como una figura del toreo y este año lo han dejado tirado como una colilla. Y menos mal que lo apodera la casa Lozano porque de tener un apoderado sin fuerza, este año no se hubiera vestido de luces. Paco ha querido porque es un buen torero pero, el primer toro se le ha ido muriendo en la muleta y todo ha quedado en una declaración de intenciones. Muy triste todo lo que le han hecho a este chico que, si no recuerdo mal, a estas alturas de la temporada lleva apenas diez corridas de toros. En su segundo enemigo, el más incierto de la corrida, con muchas dificultades ha puesto en apuros a Paco Ureña que ha estado muy valiente porque el toro no mereía ni un solo pase. El de Lorca se ha jugado la piel, ha matado de un bajonazo y le han dado una oreja sin ninguna justificación. En realidad, si se me apura, hay una justificación importante, el diestro se ha jugado la vida, aunque no haya habido ni un solo pase de calidad, bastante tenía el diestro con sortear aquellas oleadas.