Nunca hubiéramos podido imaginar que, en política, al paso de los años, la misma sirviera para vulnerar las leyes, justamente las que no les gustan a los indeseables que dicen gobernarnos y, para colmo, a diario hablan de progresismo. ¿Qué entenderán estos descerebrados por progresismo? ¡Ah claro, llenarse los bolsillos a cuenta del erario público porque de otra manera, la mayoría serían los vagos de siempre! Y si para lograr dicha prebenda hay que eliminar las leyes, se vulneran y aquí paz y allá gloria.

Si echamos la vista atrás, en política, como era natural y preceptivo, el que cometía un delito lo pagaba, ahí está el caso de Antonio Tejero que, tras su golpe de estado, Adolfo Suárez, mejor dicho, las leyes oportunas y la justicia le llevaron a la cárcel durante treinta años. Luis Roldán, el jefe de la guardia civil en la época de Felipe González, por sus delitos, se pasó varios años a la sombra. Incluso, con Rajoy en el gobierno, Luis Bárcenas, Rodrigo Rato y otras gentuzas de semejante calaña acabaron entre rejas que, era el lugar que se habían ganado con sus criminales actitudes.

Pero amigos, lo que no sospechábamos nadie es que llegaría al poder un tal Zapatero y se pasaría las leyes por el forro de sus cojones y, no contentos con ello, desde hace cinco años, un tipo despiadado y cruel llamado Pedro Sánchez, mejor “su sanchidad” como diría Carlos Herrera, hizo de la mentira una forma de vida que, en definitiva, eso debería ser todo motivo de delito pero, ya se la arregló él para que todo el colectivo aborregado que le votan le aplaudieran en su momento y, lo que es peor, tras lo acontecido con Puigdemont, le siguen aclamando. El tipo citado, Sánchez, vulnera todas las leyes habidas y por haber, deja en mantillas al Tribunal Constitucional, al Supremo y a la madre de ambos con tal de salirse con la suya, que no es otra que pactar con Puigdemont para que el criminal fugado de la justicia le diera los siete votos que le faltaban para seguir siendo el macabro presidente de España. Por supuesto que, para que este mequetrefe siguiera siendo presidente ha tenido el respaldo de Bildu, casi nada al aparato, amén de toda la basura podemita y demás reptiles de la política.

Digo todo esto para que comparemos, para que veamos que, en un momento de la política, ésta permitía que la justicia actuara contra los delincuentes para que fuera lo lógico y cabal. Ahí están los ejemplos que he puesto y que nadie me los podrá rebatir. Claro que, pese a sus mentiras y patrañas, nadie creíamos que Pedro Sánchez pudiera cruzar esa línea roja que separa la verdad de la mentira; es decir, indultar a todos los criminales catalanes y, al jefe de la banda, pactar con él para que, en su momento, regrese a España bajo palio. Ese mismo Sánchez que en su día dijo que había que aplicar la justicia para que Puigdemont viniera a España para ser jugado por sus delitos, ese mismo cafre le rinde honores por unos asquerosos votos. ¡Y querrá el tipo que sigamos creyendo en la democracia!

Ha quedado claro que en el mundo de la política, la justicia queda relegada a la más oscura alcantarilla, las pruebas de todo lo que ha sucedido con Pedro Sánchez y sus prebendas para con Cataluña, en este caso para un criminal huido de la justicia de España. Qué triste que, si de política mentamos, que en esa parcela no exista el menor atisbo de justicia y, por ende, se pueda aplicar la ley a los delincuentes respectivos, el primero Pedro Sánchez. Eso sí, que nadie se le ocurra robar una barra de pan para comer que puede pasarse años entre rejas. Queda clarísimo, nos apuntamos todos a la política, eso sí, siempre en un partido de izquierdas y ya tenemos licencia para delinquir las veces que nos venga en gana.