He leído en algunos medios que ponderan la actuación de El Fandi en Sevilla como un auténtico gesto porque, como es obvio mata la corrida de Miura. No tengo datos a mano, pero sospecho que El Fandi mata los toros de Miura por vez primera, pero, cuidado, no como un gesto al que ponderan, más bien porque no ha habido otro tipo de acomodo para el granadino en La Maestranza que, además de estar muy visto jamás ha triunfado en dicha plaza; es más, ya resulta cansino ver a este torero que, con unas piernas de acero para las banderillas, muleta en mano lo devuelve todo lo ganado con los rehiletes.

Y digo yo, si lo de El Fandi lo llaman gesto, ¿qué habría que decir de Manolo Escribano que ha matado los Miura a puñados? Nada, y digo nada porque los tontos de turno ven como algo muy normal que el diestro de Gerena mate los toros de Zahariche sin darle el auténtico valor que ello tiene. Por el contrario, anuncian a El Fandi y le endilgan el “honor” del gesto que ha tenido el torero para con los aficionados hispalenses.  Todo eso, para los ignorantes quizás les valga pero, para los que conocemos un poquito los entresijos del toreo es una nimiedad absurda. Fijémonos hasta donde llega la tontería que, si los mata Escribano es algo normal que, por cierto, menudos triunfos han tenido el citado diestro con los Miura que, hasta indultó un ejemplar de dicha ganadería.

Y para colmo, tuvo que ser con un Miura cuando se le reconoció por completo su auténtico valor, su profesionalidad y sus agallas como torero, aquella tarde en Sevilla de hace ya bastantes años en que, por causas del destino, Escribano no estaba anunciado en la feria de Sevilla y sustituyó a El Juli que, por razones que nadie sabe, estaba anunciado en dicha feria con los Miura. No sabe El Juli el gran favor que le hizo a Escribano porque, insisto, aquella tarde se le empezó a reconocer como un diestro muy válido en ese tipo de corridas en las que nunca ha faltado en las ocasiones más pomposas.

Hay que reconocer, por mucho que nos pese, que El Fandi es el diestro que más ha toreado en los últimos veinte años, cuidado que el dato es escalofriante, pero, todo ello por estar arropado por la casa Matilla que, sabedor de la “mercancía” que lleva, Toño Matilla sabe vender el “lote” con una sagacidad desmedida, amén de ejercer como empresario a la sombra de muchas plazas de toros. En el lote, como podemos ver, entran en todas las ferias sus toros, Olga Jiménez, Hermanos García Jiménez, Manzanares y El Fandi. Por dicha razón ha toreado El Fandi más que nadie; un torero barato que, llena cualquier cartel, enloquece en los pueblos, divierte al personal y todos tan contentos.

Insisto que, la verdad de todo lo contado de este diestro no la puede obviar nadie, pero, amigo, de ahí a que se le considere como un gesto matar los toros que nadie ha querido, hombre que llevamos muchos años en este menester y, en calidad de aficionados sabemos lo que se cuece entre bambalinas. Tras todo lo contado y como millones de veces expliqué, para triunfar en el mundo de los toros no hace falta ser Morante, lo digo por nombrar a un torero artista, lo primordial es que te apoye un magnate de la profesión y ya está todo resuelto, es el caso de El Fandi que, para su suerte encontró al apoderado citado para torear lo que nadie hubiera imaginado. Solo faltaba, para que la guarrada fuera monumental que le calificaran como un torero artista.