Noche de disfrute en Mérida con un gran lleno, dentro de lo permitido en la nueva normalidad. La corrida comenzó con un sentido homenaje en memoria de Borja Domecq Solís.

Se gustó Morante con el primero bis de Jandilla en los remates. La faena de muleta le propició una oreja.

En el segundo de su lote no se arrugó el de La Puebla perfilando unos buenos naturales, aunque no consiguió el triunfo.

El segundo de la tarde fue recibido notablemente por el Juli en el capote. Sin embargo, el toro fue a menos y llegó a perder las manos en la faena de muleta. La disposición del diestro fue premiada con una oreja.

El quinto de Jandilla fue lidiado por Julián que consiguió una oreja tras un final de faena que caló en los tendidos.

Sin duda el mejor lote se lo llevó Manzanares. El tercero, de nombre Palangrero, salió con brío y peleó en el caballo. Metió bien la cara en la muleta,sobre  todo cuando Manzanares le templó con su mano izquierda. Un toro con nobleza y bravura pero que no era merecedor de indulto. Sin embargo así fue concedido por petición popular y con el beneplácito del presidente, este número 48 fue devuelto con vida a los corrales. Manzanares recibió las dos orejas y el rabo.

El sexto, también dejó cosas a destacar. Por el pitón derecho derrochaba calidad el burel al que Manzanares mató recibiendo, lo que le valió el premio de las dos orejas.