En este mundo un refrán puede significarlo todo. Lo que estamos viviendo estos días se asimila a la conocida expresión de “San marcos llena las charcas, San Lucas las desocupa, y San Andrés las vuelve a llenar otra vez”.
Y es que pese a que los empresarios taurinos están tirando del carro de muchas plazas, se encuentran con el telón de acero que cada comunidad impone según sus criterios, según sus normas, pero sin sentido alguno. El año pasado vivimos un año taurino atípico donde las plazas que abrieron fueron un ejemplo de seguridad en la órbita taurina pero también en el sector de la cultura segura. Ahora esos gobernantes que como simple reclamo de votos hacían llamarse “taurinos” dan la espalda al toro cuando más lo necesita.
Aún así quedan empresas como Tauroemoción que han apostado por dar toros contra viento y marea. Pese a que las circunstancias no acompañan han tirado del carro y en el futuro cuando salgamos de este tsunami tendremos que dar las gracias a estas empresas por sustentar los pilares de la tauromaquia.
Otra cosa que a algunos se les olvida es que a lo largo de la historia los toros han demostrado ser apolíticos. Ni rojos ni azules pueden apoderarse de la cultura que es de un país, de un sentimiento y de un pueblo que ha vivido libre a las imposiciones políticas sobre la fiesta. Es el momento de alzar la voz en pro de la cultura y la libertad, en contra de las imposiciones de cualquier gobierno que trate de ejercer la censura sobre aquellos valientes que intentan reconstruir la tauromaquia.
Por ello, hoy más que nunca la tauromaquia debe remar en la misma dirección porque más pronto que tarde San Andrés volverá a llenar las plazas otra vez, y la tauromaquia estará más viva que nunca.
Por J.G.B