La pincelada del inglés
Crónica fotográfica de Andrew Moore de la corrida de ayer.
Crónica fotográfica de Andrew Moore de la corrida de ayer.
Estamos en la semana torista de Madrid y, en el día de ayer Pepe Escolar trajo a Las Ventas la corrida que todos esperábamos, eso sí, anhelábamos que algún toro nos hubiera estremecido por aquello de veinte arrancadas de lujo para alguno de sus lidiadores y, nada pudo ser. Era esa corrida de antes que
Escuchamos demasiado el teléfono y demasiado poco a la naturaleza. El viento es uno de mis sonidos predilectos: quizá sea un rumor solitario, pero confortante. Cada cual debiera tener ruidos predilectos que escuchar: ondas sonoras que lo harán vibrar de energía y de vida, o sentir la tranquilidad sosegada. Pero hoy no era el día
Los novillos lidiados ayer en Madrid de La Quinta no regalaron nada; es más, querían cobrarse lo que era suyo, la bravura que tenían como regalo para sus lidiadores, pero algo que parecía tan obvio no resultó, es decir, esa bravura aludida no cuajó en nada y, lo que es peor, El Galo, por ejemplo,
El primero no le dio opciones el el capote a Ángel Jiménez. Fue un novillo noble que repitió por el pitón derecho pero faltó transmisión. Jiménez demostró oficio pero no fue a más la faena. Mató de estocada baja y fue silenciado. El cuarto resultó deslucido y cuando encontró hueco se rajó. Falló el sevillano con
El novillero salmantino Antonio Grande fue el más destacado en la segunda novillada del abono sevillano al cortar una oreja del quinto y dar una vuelta al ruedo tras petición también en el primero de su lote. Fue quien mejores credenciales presentó en esta segunda cita con los novilleros, aunque también El Rafi causó buena impresión, dando
Décimo tercera de San Isidro con seis rejoneadores y las confirmaciones de Roberto Armendáriz y Pérez Langa. Tras la ceremonia de confirmación, Armendáriz puso un rejón de castigo a un astado muy pegado a tablas y que amagó con saltar en varias ocasiones. A lomos de Capea puso dos largas pero salía desentendido de las mismas y
Tarde de luces y sombras en Madrid, con toros que han tenido un juego diverso, con grandes entradas al caballo, pero con falta de fuerzas. Algunos fueron encastados en la muleta y otros demasiados nobles y sosos. El fotógrafo Andrew Moore nos presenta los detalles de la tarde de Pedraza de Yeltes en Madrid.
Volvía el comisario Villar al palco, y la ovación del paseíllo se convirtió en abucheos y pitos de parte del público –con razón-. Y este presidente en ocasiones convierte a Madrid en plaza de tercera. No por dar mil orejas, es mejor plaza, sino por dar las justas a los que hace las cosas bien,
No fue la tarde deseada para Juan Pedro en Madrid porque sus toros, pura birria en todos los sentidos, apenas permitieron nada válido en el transcurso de la tarde. Fueron gazapones, blandos, algunos inválidos; sin peligro aparente ninguno, pero totalmente insulsos para la lidia. Como sería la cuestión que, el segundo de El Juli, cuando