GANADERÍAS CON HISTORIA EN LA FERIA DEL TORO DE PAMPLONA.
HOY, 9 DE JULIO: CEBADA GAGO
Hablar de Cebada Gago no es hablar sobre una ganadería cualquiera en el mundo del toro. Si importantes han sido los «cebaítas» en las ferias de toda España y Francia desde que en 1960 don José Cebada Gago adquiriera la ganadería a doña Cristina de la Maza y Falcó (hija del señor Conde de la Maza), la fama que adquirieron en Pamplona mediados los años 80 ha sido tal que nombrar «Cebada Gago» es nombrar a toda una institución en los sanfermines. Su bien ganada buena fama ha sido labrada durante todos estos años, primero, en las calles de Pamplona debido a los emocionantes y peligrosos encierros que ha protagonizado (se trata de una de las ganaderías con el historial más sangriento de los sanfermines); y posteriormente en el ruedo de La Momumental, protagonizando también emocionantes tardes de toros.
Don José Cebada Gago pocos años pudo disfrutar de la ganadería que adquiriera en 1960, pues falleció a los pocos años (1964), pasando todo su legado a manos de su sobrino, don Salvador García Cebada. Antes de ello, se eliminó todo lo procedente del Conde de la Maza y se introdujeron reses de Carlos Núñez y de Jandilla. Fue el nombrado don Salvador García Cebada quien llevó el hierro a lo más alto de la tauromaquia. También, la convirtió en todo un clásico en los sanfermines, lidiando por primera vez en Pamplona el 11 de julio de 1982 un sobrero, que saltó a la arena en sustitución de un toro de Pablo Romero, ganadería titular aquella tarde. Volvió a Pamplona dos años después, 1984, encargándose de lidiar una novillada el 6 de julio que fue estoqueada por Lucio Sandín, Emilio Oliva (ambos cortaron dos orejas cada uno) y Diego del Real. Y al año siguiente, su debut con corrida de toros, la cual fue lidiada el 12 de julio por José Antonio Campuzano, Emilio Muñoz y Yiyo (triunfador de aquella tarde con el corte de dos orejas al 3°). Desde aquel 12 de julio de 1985 y hasta nuestros días, únicamente 3 han sido las veces que se ha ausentado en los carteles pamplonicas: 1997, 2014 y 2015. Anunciada estuvo en 2013 y 2019, pero no pudieron ser lidiadas, respectivamente, por ser rechazada por los veterinarios y porque la corrida fue suspendida por la lluvia minutos antes de su comienzo.
Evidentemente, una ganadería con tantísima veneración en Pamplona cuenta con una amplia colección de premios y trofeos que ha ido engordándose prácticamente casi desde el principio de su andadura en esta feria: un total de 7 premios «Feria del Toro», otorgado a la mejor corrida del ciclo; y 4 premios «Carriquiri», por el mejor toro de la feria.
El primer premio «Feria del Toro» llegó en 1986, año siguiente de su debut en los sanfermines con una corrida de toros, por un encierro que fue lidiado por José María Manzanares, Julio Robles y Luis Francisco Esplá (mientras que Robles y Esplá cortaron oreja cada uno, Manzanares tuvo una tarde poco afortunada, pues escuchó bronca en el 1° y sumó una discreta actuación en el 4°). El resto de premios a la mejor corrida llegaron en 1990 (lidiada el 10 de julio por Roberto Domínguez, Emilio Muñoz, que cortó oreja; y Fernando Cepeda), 1992 (lidiada el 8 de julio por Juan Mora, Rafael Camino, una oreja cada uno, y Jesulín de Ubrique), 1999 (el 9 de julio con la intervención de Manuel Caballero, Pepín Liria, que cortó una oreja; y Dávila Miura; premio que se otorgó ex aequo con la corrida de don Eduardo Miura), 2001 (9 de julio, con Pepín Liria, Juan José Padilla y Jesús Millán en el cartel), 2006 (10 de julio y lidiada por López Chaves, Francisco Marco y Fernando Cruz, cortando una oreja los dos últimos), y 2012 (lidiada el 12 de julio por Francisco Marco, Morenito de Aranda y Antonio Nazaré). Por su parte, los cuatro «Carriquiri» con los que cuenta le fueron otorgados en 1990 por el toro «Trepador» (lidiado en 2° lugar el 10 de julio, y cortando una oreja Emilio Muñoz), 1992 por el toro «Panadero» (le cortó una oreja Juan Mora el 8 de julio, tras lidiarlo en 4° lugar), 1998 al toro «Manzanillo» (que se lidió el 8 de julio por Jesulín de Ubrique, saliendo en 4° lugar), y por último en 2007 se premió al toro «Segador» (lidiado en 5° lugar por Juan Bautista el 10 de julio).
¿Qué toreros se han visto las caras con los «cebaítas» a lo largo de sus más de 30 años de legado en Pamplona? Obsérvese en su relación de trofeos obtenidos que muchas de las grandes figuras de los 80 sí gustaron de matar la corrida de Cebada Gago. Yiyo, Niño de la Capea, Julio Robles, Roberto Domínguez, Espartaco u Ortega Cano, entre otros muchos toreros de gran importancia en aquellos años, se las vieron en Pamplona con la siempre respetada corrida de Cebada Gago, y muchos hasta triunfaron ante ellos. Recordadas por los aficionados pamplonicas son algunas de las tardes que Emilio Muñoz protagonizó también ante los «cebaítas», las cuales le sirvieron, entre algunas otras, para convertirse en un ídolo en la capital navarra. Y cabe destacar también, aunque a algunos pueda sorprenderle, que tanto José Tomás como Alejandro Talavante debutaron en Pamplona como matadores de toros ante estos toros, en los años de 1996 y de 2007, respectivamente. Y no solo es que se apuntaran a la corrida de Cebada Gago en sus respectivos turnos, sino que además fueron capaces de cortarles una oreja. Sin embargo, esa tendencia de los toreros más punteros del escalafón desapareció conforme pasaron los años, convirtiéndose esta corrida en una de esas tantas repudiadas por los actuales figurones del toreo, más dados a imponer su «ley» de cuvillos, victorianos o garcigrandes que a otra cosa. Por ello, los de Cebada Gago pasaron a ser habituales en los sanfermines de toreros tales como Pepín Liria, Juan José Padilla (antes de su percance en Zaragoza), Francisco Marco, Sánchez Vara, López Chaves o Fernando Robleño, entre otros de su mismo caché, el cual no porque sea más modesto que los antes nombrados figurillas tenga que estar necesariamente menos dotado de calidad en muchos casos.
Afortunadamente, la ganadería de Cebada Gago goza en la actualidad de una buena salud y, aunque repudiada en todas las ferias por los torerines de pitiminí que se hallan en las partes altas del escalafón, son venerados por los aficionados de todas partes y de ellos se sigue disfrutando allá donde se le adquieren sus toros. Para año de 2020 la corrida de Cebada Gago estaba adquirida por La Meca, pero el desgraciado coronavirus nos ha privado ver de nuevo a los «cebaítas» corriendo Estafeta arriba y ser lidiados en sesión vespertina en La Monumental. No importa, en 2021 los veremos en acción a todas luces.
Por Luis Cordón