VA POR TI. Capítulo II. Penurias económicas
Los argumentos de su madre no tranquilizaban a Luz; más bien, todo lo contrario. Se sentía una carga y así, tal cual como se sentía, era la pesada losa que aplastaba su interior y la rabia contenida que albergaba en su cuerpo al verse, a sí misma, como una negra cruz de acero para el