Satine ha vuelto a lograr un hito en la historia del Bous al Carrer y la tauromaquia. Si ayer, anunciaban la “súper liga” con impresionantes toros de Miura, Victorino y Cuadri, hoy queremos recordar el gran papel que están haciendo con el museo taurino de Burriana, su inauguración es posible q se posponga unos meses, por reestructuración de la suma de piezas adquiridas de Jerez. .

El gran trabajo altruista y de afición que está realizando Satine, culminará con el museo dedicado a la tauromaquia. Orgullo taurino, del festejo popular,.del bous al carrer y también del festejo mayor.

Poco a poco, esta tomando forma uno de los museos taurinos más grande y completo del mundo. Sin duda alguna será una atracción  para uno de los pueblos con más tradición taurina, como lo es Burriana. Un orgullo para todos los aficionados taurinos,  que veremos reflejados parte de este gran mundo que nos apasiona.

Un trocito de nuestro corazón estará impregnado en este recinto, que se convertirá sin lugar a duda un lugar de peregrinaje y culto al toro. Ni un pero, ni una coma, se le puede poner al trabajo realizado por la Satine, que cada día demuestra más lo que es luchar por una afición.

 

En 2019 llamo la atención  del mundo taurino al adquirir lo que fue hasta la fecha el toro más cara que ha salido a las calles. Un impresionante toro de la emblemática ganadería de Partido de Resina, con el nombre de Nubarron y con trapío de la mayor plaza del mundo.

Ese toro marcó historia, pero ellos quieren superarar el hito, y seguir dando a los aficionados lo mejor. Si las administraciones entran en cordura, y la situación sanitaria lo permite, esta temporada disfrutaremos de 3 toros de Miura, Victorino y Cuadri con el trapío de las plazas más exigentes de primera.

El museo será la culminación de unos años dedicados a reactivar y promocionar las fiesta. Sin ningún interés oculto, sólo por amor a la tradición y el arraigo que es el Bou al carrer y la tauromaquia.  Enhorabuena, ojalá existirá más gente así, sería un buen pulmón para la tauromaquia.

Por Juanje Herrero